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Las 7 Pautas Indiscutibles Para Crear la Mejor Bio Para Twitter

2018.08.08 13:10 JorgeGilManager Las 7 Pautas Indiscutibles Para Crear la Mejor Bio Para Twitter

Es curioso el impacto que puede tener una bio para Twitter, de hecho una buena biografía en Twitter no conseguira solo atraer trafico a tu web sino transmitir a tu público (quienes la leen en definitiva) que eres una persona seria, aventurera, relajada o lo que tu decidas, lo importante es que siempre transmitas una cosa… Que eres interesante. Y en este artículo vas a encontrar las 7 pautas indiscutibles para crear la mejor bio para Twitter que hayas visto jamas.
Por cierto antes de continuar me gustaría informarte de que este contenido y mucho más está incluido en mi eBook “La Biblia del Community Manager: Promoción Perpetua” ¿y si lo pruebas?
Bien después de este burdo intento de auto promoción…
¡Comenzamos!
¿Que vas a aprender en este articulo?
  1. ¿Cómo debes presentarte?
  2. ¿Eres lo suficientemente interesante?
  3. ¿A quién debes dirigirte?
  4. ¿Cómo te sientes respecto a ti?
  5. ¿Por qué deberían tenerte en cuenta?
  6. Y si… ¿le ponemos algo de suspense?
  7. ¿Eres accesible?

1 - Se preciso. Di lo que realmente eres o explica lo que realmente haces.

Presentate como tu mismo es Twitter, aunque tengas una obsesión con el mundo zombie o te encanta Star Wars, no hay motivo para que tu nombre de usuarios sea “Jedi” o algo por el estilo. Puede ser divertido para alguna personas, pero es mejor decirle a la gente cómo eres en general y no solo enfocarte en uno de tus gustos, así conseguirás empatizar con mas personas y no solo con los otros “Jedis” que haya en la red.

2 - Se emocionante. Haz que suene genial, sencillamente porque lo es.

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Twitter es un lugar en donde es conveniente generar emoción y entusiasmo. Si piensas que eres aburrido, Twitter definitivamente no es lugar para ti (no pierdas el tiempo), si eres asi, no importa cuantas técnicas puedas leer en este post, nunca vas a poder crear la mejor bio para Twitter. Agregale un poco de dinamismo a tu biografía utilizando un tono entusiasta y un discurso que siga la misma línea.

3 - Enfócate. Atrae gente como tu.

Twitter es un lugar ideal para interactuar con personas de tu nicho, con tu público objetivo sin embargo, para ser considerado parte de ese nicho debes hablar y actuar (al menos en Twitter) como lo hace el nicho en sí mismo.
Las personas que te sigan lo harán porque se sienten identificados contigo o con tu forma de actuar en Twitter, ellos presuponen que compartes determinados gustos con ellos. No importa si tu estas en España y la otra persona está en Dubai, ambos pueden ser “bloggers”.
Por eso es importante que también utilices palabras que describan tu profesión mundialmente.

4 - Enorgullecete un poco. Habla de tus logros.

Este es un gran medio de autopromoción, Twitter es de alguna manera un CV moderno, evidentemente no se trata de que digas algo como “soy genial e impresionante”, pero no debes dudar en comunicar tus logros sin complejos, al fin y al cabo estos aportan valor a lo que haces.
Siguiendo con la analogía del CV, el objetivo de un CV es ser contratado, pues bien, el objetivo de una biografía de Twitter es ser seguido (¿evidente?) y es por eso que tanto los CV como las biografías de Twitter deben hablar en cierto grado sobre nuestros logros.
Por supuesto no se trata solo de logros profesionales, por ejemplo, si eres papá, no dudes en compartirlo, es un logro genial, “papa” o “mama” dependiendo de tu especialidad, quedará genial en tu biografía, si comenzaste tu propia empresa entonces ya entras en la categoría de “emprendedor”, si ayudaste a una empresa con alguna situación problemática entonces puedes venderte como un “solucionador de problemas”, si tienes por costumbre salir a correr y cuidar tu estilo de vida podrías promocionarte como “motivador”. En cualquier caso, demostrar que de alguna forma dominas una especialidad es una estrategia de marketing muy poderosa, beneficiate de ella.
Como ves siempre hay una forma en la que seamos los que seamos encajamos en un perfil que resulta atractivo a nuestra audiencia. La idea es que dejes ver que estás haciendo algo valioso e importante, contribuyendo de alguna manera, es decir, no estás en Twitter solo para participar de otras iniciativas sino para crear las tuyas propias

5 - Se confiable. Demuestra que eres de fiar.

¿Sabes que hay millones de perfiles falsos en Twitter?. Pues bien, si realmente quieres crear la mejor bio para Twitter entonces no seas como ellos.
Junto con una foto real (importante) de ti, debes aportar una biografía cercana y que te humanice, que demuestre la persona que eres, en este punto puedes hablar sobre café, cerveza artesanal o cualquier conocimiento curioso que poseas.
La gente está deseando seguir a tu verdadero tu, ademas ese papel te lo sabes de memoria :), la autenticidad te hará destacar, en el buen sentido por supuesto.

6 - Se intrigante, invita a la gente a seguirte.

¿Qué crees que la gente piensa cuando lee tu perfil?, algo así como, “Oh, otro más así” o algo como “Guau, qué curioso”.
Siempre puedes hablar de que te gusta viajar (¿a quién no?), de donde has estado por tus viajes, además puedes combinarlo con una foto de perfil que de mucho de sí, ¿qué tal una en la que posas junto a un avión?

7 - Mantente conectado. Usa hashtags, @s o enlaces.

Uno de las características más geniales de las biografías de Twitter es que te pueden ayudar a enfocar o a ampliar la imagen que las personas puedan tener sobre tu personalidad.
Hashtags. Si eres un “SEO” por ejemplo, puedes agregar “#SEO” para conectar tu biografía con las menciones de ese termino en Twitter
Si trabajas en una empresa, has comenzado un negocio o estas conectado de alguna manera a otras cuentas de Twitter siempre puedes crear e incluir enlaces en tu biografía, debes tener cuidado con la longitud de estos enlaces, además debes tener en cuenta que estéticamente no siempre es atractivo, sin embargo, funciona. En conclusión, debes transmitir cercanía, accesibilidad pero sobre todo confianza y hacerle ver a aquella persona que lee tu bio en Twitter que eres cercano y transparente, cuando consigas esto vas a conseguir transmitir confianza en muchos aspectos con unas pocas líneas.
No restes importancia a lo que tu foto dice de ti, solo tenemos una oportunidad para dar una buena impresión. Haz que esa oportunidad valga la pena.
Si te gusto el articulo y te dio alguna idea sobre como crear la mejor bio para Twitter que hayas creado jamás, entonces no dudes en compartirlo, me ayudarías mucho difundiendo este contenido si realmente te pareció útil.
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2016.06.05 12:40 pedropdios CARTA ABIERTA AL SR. ALBERT RIVERA. "CHÁVEZ GANÓ DEMOCRÁTICAMENTE TODAS LAS ELECCIONES". De Benjamín Forcano (teólogo). Madrid

CARTA ABIERTA AL SR. ALBERT RIVERA. "CHÁVEZ GANÓ DEMOCRÁTICAMENTE TODAS LAS ELECCIONES". De Benjamín Forcano (teólogo). Madrid
http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/06/03/carta-abierta-al-sr-albert-rivera-religion-iglesia-papa-francisco-dios-jesus-venezuela-chavismo-informacion-reformas-sociales-origen-desbastecimiento.shtml Un buen político sabe que nada ocurre al azar
Sr. Albert Rivera:
Le escribo esta carta después de haber leído en El Mundo su artículo "Un país rico arruinado por el populismo". Y se la escribo en el avión mientras regreso de Tenerife a Madrid.
Le puedo asegurar que le escribo porque su manera de hacer política me merece respeto, aunque en este caso pienso que no hace justicia a lo que está pasando en la revolución bolivariana de Venezuela.
Parece que Vd. ha viajado a Venezuela del brazo, mayormente, de quienes están en la oposición. En su escrito -puntual, con referencia a casos particulares y a algunos colectivos-muestra fuerte adhesión y protesta por lo que están sufriendo muchos venezolanos. Y alude a opositores relevantes como gente demócrata y heroica, injustamente encarcelados. No ha visitado, al parecer, los grandes barrios, que cubren inmensas laderas, ni otros sectores de la población , que antes de la llegada de Chávez, sufrían el flagelo de la miseria, el hambre, el desempleo, la enfermedad, el analfabetismno, la desesperación, etc. en proporciones muy superiores a las que Vd. lamenta ocurrir ahora. También parece que no ha tenido tiempo para informarse o no le han contado lo que el comandante Chávez hizo en beneficio de las mayorías pobres en básicas dimensiones de la vida individual, familiar y social. No es cosa baladí y le hubiera servido conocer y narrar algunos de los logros comprobados y publicados por organismo oficiales , tales como la ONU, la UNESCO, la FAO, etc.
Su visita hubiera podido, si no analizar y valorar en detalle el desarrollo de estos últimos quince años, no ignorarlo para relacionar este breve período con el largo de los 70 años anteriores y asegurar la veracidad de su valoración.
Lograr que la escolarización pasase en tan pocos años de 6 a 13 millones; que las universidades se duplicasen siendo Venezuela el quinto país con más alto número de universitarios; que los profesores pasasen de 65.000 a 350.000; que la reducción de la pobreza pasase de un 49,4 % a un 27,8 %; que las personas que recibían pensión pasasen de 387.000 a 2.100.000; que los médicos por cada 10.000 habitantes pasasen de 18 a 58; que el incremento de calorías se incrementase hasta un 50 %; que el salario mínimo pasase de 16 $ (100 bolívares) a 320 $ (2.000 bolívares); que el índice de desigualdad fuera en Venezuela el más bajo de la región latinoamericana (según el coeficiente de Gini); que se hayan entregado más de 900.000 viviendas, etc., etc. son datos indispensables, para no hablar infundadamente de un país arruinado por el "populismo" chavista.
Hasta 2012, Chávez ganó democráticamente todas las elecciones , menos una. Y fue en las de 2012, en que la oposición, unida toda ella, pensó que por las urnas iba a ganar,cuando también la perdió por unos tres millones de votos. A partir de ahí, al ver que no lograban la victoria via urnas , optaron po la via violenta desestabilizadora.
Le hubiera servido haber llegado a Venezuela teniendo descifrado el por qué y el por quiénes se producía el desabastecimiento de los mercados, las colas, las movilizaciones callejeras con maltratos, saqueos, incluso muertes y estar alertado contra la infamia de decenas y decenas de fotos, tomadas en otros países y atribuídas cínicamente a la represión del Gobierno chavista.
Un buen político sabe que nada ocurre al azar y, ante los males y desastres que Vd. nos cuenta, hay que extremar el análisis para captar las causas y causantes de los mismos. He estado en varios países de nuestra querida "Patria grande", he estado en Venezuela y pude comprobar los progresos llevados a cabo por los populistas Chávez y Maduro.
Me temo que Vd. no se ha detenido a verificar la biografía del llamado héroe demócrata Leopoldo López. Una investigación en este caso es necesaria -encontrará escritos rigurosos sobre él- y nos serviría publicase el resultado de la misma.
Me resula extraño que en su artículo no haga ni siquiera mención del papel que juega en todo este drama la realpolitik de Estados Unidos. Aparte el gobierno chavista de Maduro, se lo explicarían de maravilla otros gobiernos de la región.
Hay textos de políticos de Estados Unidos verdaderamente emblemáticos a este respecto.El presidente Obama piensa en otra dirección y no los comparte, pero como ya se ha dicho, Obama en muchas cuestiones tiene el cargo pero no el poder.
No obstante , le transcribo , por si le sugiere algo, este texto del supeconocido estadounidense NOAN CHOMSKY: "Cuando en nuestras posesiones se cuestiona la quinta libertad (la libertad de saquear y explotar), los Estados Unidos suelen recurrir a la subversión, al terror o a la agresión directa para restaurarla".
Puede imaginar lo que la oligarquía venezolana y la especial de Estados Unidos con sus empresas y mercados multinacionales pudieron acumular durante tantos años antes del chavismo en riqueza y poder, en monopolios y privilegios y armarse de hábitos propietarios como señores, y le será fácil entender la tan recrudecida y violenta acometida de los héroes de la oposición. Pruebe Vd. a proponerles un cambio que rebaje sustancialmente su standar de vida para una distribución de la riqueza más ecuánime, que la haga pasar a los que siempre carecieron de ella. Y pregúntese por qué carecieron y quiénes mantuvieron esa carencia hasta llegar el militarote, payaso y populista Chávez.
¿Y por qué el Sr. Rajoy, y otros políticos de nuestro país, abanderados por famosos periódicos (entre ellos El País) vienen sosteniendo una campaña tan feroz contra el Chavismo? Averígüelo o hágaselo cantar a niños de pecho, que con absoluta llaneza se lo contarán. No obstante, mamelucos propietarios de bienes usurpados, tienen a gala darnos la luz : Vamos, invadimos y arrasamos, para que brille la estrella de la libertad, de la democracia, de los derechos humanos, de la igualdad y solidaridad entre unos pueblos y otros.
Comparto su sincero dolor y solidaridad por la situación actual de la revolución bolivariana (fue revolución, de lo contrario las cosas seguirían como antes), deseando que prosiga su cauce democrático en beneficio de todos.
Y un último detalle: casi seguro que muchos de estos honorables propietarios, cuidan mucho de aparecer como cristianos, muy religiosos ellos, y así obtener la bendición de lo alto, a través de prácticas religiosas de acá abajo, pero que en muy poco reflejan el Evangelio del Nazareno. Con reconocimiento y sincera estima:
Benjamín Forcano
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2016.06.04 03:57 ShaunaDorothy Levantamiento de masas derroca al odiado Mubarak - Egipto: El ejército en el poder apuntala al régimen capitalista ¡Por un partido obrero revolucionario! ¡Por un gobierno obrero y campesino! (Primavera de 2011)

https://archive.is/j4eck
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard No. 974 (18 de febrero de 2011), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
14 DE FEBRERO—Gobernó Egipto con mano de hierro por cerca de 30 años. Pero el 11 de febrero, después de 18 días de un levantamiento sin precedentes coronado por una ola de huelgas, Hosni Mubarak finalmente se vio forzado a renunciar a la presidencia egipcia, entregándole el poder al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. En la Plaza Tahrir (Liberación) en El Cairo y en ciudades de todo el país, estallaron celebraciones masivas de millones de personas de todos los sectores sociales; es el júbilo por lo que parece ser el final de una dictadura venal y corrupta que gobernó el país bajo leyes de excepción, encarcelando y desapareciendo a sus opositores en las vastas cámaras de tortura de Egipto.
Inspirado por el levantamiento de Túnez, donde los manifestantes desafiaron una severa represión para derrocar a la dictadura de Zine al-Abidine Ben Ali, Egipto estalló a partir del 25 de enero. Los manifestantes enfrentaron valerosamente una enorme arremetida de las odiadas Fuerzas Centrales de Seguridad, que dejó al menos 300 muertos. En todo el país —desde la capital hasta Alejandría en el norte y Aswan en el sur, y desde los centros industriales como Mahalla al-Kobra, Suez y Puerto Said hasta las ciudades del desierto como Jarga en el Sahara y al-Arish en el Sinaí—, los manifestantes desataron su furia contra el régimen dirigiéndose contra los edificios de la policía y de seguridad, así como los del gobernante Partido Nacional Democrático.
Mubarak fue derrocado. Pero el pilar más importante del aparato estatal capitalista bonapartista de Egipto, el ejército, ocupa hoy el poder directamente. Los militares anunciaron la disolución del parlamento títere de Mubarak y la formación de un panel para enmendar una constitución que ni siquiera vale el papel en el que está impresa. Como advertimos en nuestro último artículo sobre las protestas de Egipto, “Que quede claro: independientemente de lo que ocurra con Mubarak, sigue planteada la amenaza grave de que los gobernantes burgueses de Egipto exijan una represión salvaje para restaurar y mantener el ‘orden’ capitalista” (WV No. 973, 4 de febrero). Han habido escaramuzas entre los manifestantes de la Plaza Tahrir y los soldados que intentan evacuarlos. El 14 de febrero, mientras circulaban rumores de que el régimen prohibiría las huelgas, el ejército emitió el Comunicado No. 5, en el que denunciaba las huelgas argumentando que conducirían a “resultados negativos” y ordenaba a los obreros que volvieran al trabajo.
Todos los opositores burgueses —desde demócratas liberales como Mohamed ElBaradei y su Asociación Nacional por el Cambio, George Ishak de la organización Kefaya y Ayman Nour del partido Ghad, hasta la reaccionaria Hermandad Musulmana— han recibido al ejército con los brazos abiertos con el fin de restaurar la estabilidad. Las omnipresentes banderas egipcias que se ondean en las manifestaciones, las cuales movilizaron a todos los sectores de la sociedad salvo a las capas más altas de la burguesía, reflejan una muy arraigada conciencia nacionalista. Surgido de una historia de subyugación imperialista, el nacionalismo ha servido por mucho tiempo a los gobernantes burgueses de Egipto para oscurecer la división de clases entre la diminuta capa superior asquerosamente rica y la brutalmente explotada y empobrecida clase obrera.
Hoy, este nacionalismo se expresa con la mayor claridad en la creencia de que el ejército es el “amigo del pueblo”. Desde el golpe de estado dirigido por Gamal Abdel Nasser y sus Oficiales Libres en 1952, que derrocó a la monarquía y puso fin a la ocupación británica del país, el ejército ha sido considerado el garante de la soberanía nacional egipcia. De hecho, desde 1952, el ejército ha sido la columna vertebral de una dictadura tras otra. Ese año, Nasser lo movilizó para disparar contra obreros textiles en huelga en Kafr Al-Dawwar, cerca de Alejandría. En 1977, Anwar el-Sadat lo movilizó para “restaurar el orden” tras un levantamiento nacional de dos días en respuesta al precio del pan. Apenas la semana pasada, el ejército facilitó los ataques asesinos de policías vestidos de civil y golpeadores a sueldo del régimen contra los manifestantes que ocupaban la Plaza Tahrir. Pese a declarar que no se opone a los manifestantes anti-Mubarak, el ejército arrestó a cientos y torturó a muchos. ¡Abajo la ley de excepción! ¡Libertad a todas las víctimas de la represión estatal bonapartista!
Junto con la policía, los tribunales y las cárceles, el ejército constituye el núcleo del estado capitalista, un aparato para la represión violenta de la clase obrera y los oprimidos. Sobre todo, la campaña por “restaurar la estabilidad” va dirigida contra la clase obrera. En medio de las protestas contra Mubarak, decenas de miles de obreros estallaron huelgas que continúan hasta hoy. Éstas abarcan a los cerca de seis mil obreros del Canal de Suez, por el que atraviesa el ocho por ciento del comercio mundial. Sin embargo, los pilotos del Canal siguen trabajando, asegurando el tránsito de los barcos. Miles de obreros textiles y metalúrgicos se fueron a huelga en la ciudad industrial de Suez, escenario de algunas de las protestas más combativas. Según el Guardian londinense (28 de enero), ahí los manifestantes “tomaron las armas almacenadas en una comisaría y pidieron a los policías que salieran del edificio, para después quemarlo”. Los trabajadores del transporte público de El Cairo siguen en huelga mientras que, tras la caída de Mubarak, las huelgas se han extendido a los obreros metalúrgicos fuera de la capital, los trabajadores de correos, los obreros textiles de Mansoura y otras ciudades, así como a miles de trabajadores petroleros y del gas.
Al luchar por demandas económicas —contra los salarios de hambre, los empleos eventuales y la constante humillación por parte de los patrones— la clase obrera está demostrando la posición excepcional que detenta al echar a andar los engranajes de la economía capitalista. Este poder social confiere a la clase obrera el potencial de dirigir a las masas empobrecidas en la lucha contra su condición abyecta. En un país en el que casi la mitad de la población vive con dos dólares o menos al día y donde la miseria está reforzada por la represión de un estado policiaco, las aspiraciones democráticas de las masas están entrelazadas con la lucha en contra de sus condiciones económicas.
Derechos democráticos elementales como la igualdad legal de la mujer y la plena separación entre la religión y el estado; la revolución agraria que le dé tierra a los campesinos; el fin del desempleo y la miseria absoluta: las aspiraciones básicas de las masas no pueden verse satisfechas sin derrocar al orden capitalista bonapartista. El instrumento indispensable para que la clase obrera asuma la dirección es un partido revolucionario, que sólo puede construirse mediante una lucha implacable contra todas las fuerzas burguesas, desde el ejército hasta la Hermandad y los liberales que falsamente dicen apoyar la lucha de las masas. Un partido así debe actuar, en palabras del líder bolchevique V.I. Lenin, como un “tribuno del pueblo”, luchando contra la opresión de la mujer, los campesinos, los cristianos coptos, los homosexuales y las minorías étnicas.
La liberación de las fuerzas productivas de las cadenas con que las ciñen los imperialistas y sus agentes económicos y políticos de la burguesía egipcia sólo puede venir a través de la conquista del poder por parte de la clase obrera, al frente de todos los oprimidos. Esto se consiguió por primera y única vez con la victoria de la Revolución de Octubre de 1917 en Rusia. Dirigida por el Partido Bolchevique, la clase obrera derrocó el orden burgués, liberando al país del yugo imperialista, aboliendo la propiedad privada de la tierra y liberando a una miríada de naciones y pueblos oprimidos del antiguo imperio zarista. La solución de estas tareas democráticas se combinó con la expropiación de los medios de producción por parte del estado obrero, lo que sentó las bases para el desarrollo de una economía colectivizada y planificada.
¡Por la revolución permanente!
Egipto es un país de desarrollo desigual y combinado. Junto con la industria moderna, existe un vasto campesinado sin tierra bajo la bota de terratenientes implacables. El país tiene un pequeño sector de jóvenes tecnológicamente al día y altamente educados junto con una tasa de alfabetización de apenas 71 por ciento (59 por ciento en el caso de las mujeres). Alminares medievales y edificios modernos rivalizan en el horizonte de El Cairo, mientras en sus calles los automóviles modernos luchan por abrirse paso entre rebaños de cabras y ovejas y carros tirados por burros. Una inmundicia y una pobreza inhumanas compiten con despliegues grotescos de riqueza. Desde el enclave obscenamente próspero de Zamalek puede verse, del otro lado del Nilo, el barrio miserable de Imbaba, donde los niños beben de las coladeras abiertas y a veces son devorados vivos por perros y ratas. El odio popular contra Mubarak se alimenta en buena parte de la enorme fortuna que ha amasado su familia, estimada en cerca de 70 mil millones de dólares.
Una potencia regional por derecho propio, Egipto es sin embargo una neocolonia, cuya brutal y asesina burguesía está atada —y necesariamente tiene que estarlo— por un millón de lazos al imperialismo mundial, que se beneficia de la explotación, opresión y degradación de sus masas. Durante décadas, el principal apoyo del régimen de Mubarak fue el imperialismo estadounidense, al que Egipto sirve como eje para el dominio del Medio Oriente rico en petróleo. Comenzando con el gobierno de Sadat, Egipto ha sido un aliado estratégico del Israel sionista y en los últimos años ha ayudado al bloqueo hambreador de los palestinos de Gaza, inclusive sellando la frontera en el Sinaí.
Durante el levantamiento contra Mubarak, el gobierno de Obama osciló entre expresiones de apoyo a su régimen —especialmente a las “reformas” que prometió su vicepresidente Omar Suleiman, quien por mucho tiempo ha desempeñado un papel clave en el programa de rendición y tortura de la “guerra contra el terrorismo” de Washington— y críticas vociferantes del gobierno. Estados Unidos ha destinado mil 300 millones de dólares cada año para armar al ejército egipcio. Tras la renuncia de Mubarak, Obama declamó que Estados Unidos estaba “dispuesto a dar toda la asistencia necesaria —y solicitada— para buscar una transición hacia la democracia que tenga credibilidad”.
Para darse una idea de lo que Washington quiere decir cuando habla de democracia, basta desplazar la mirada más hacia el este, a los cadáveres de más de un millón de iraquíes que murieron como resultado de la invasión y ocupación de 2003, así como a la barbarie imperialista que las fuerzas de Estados Unidos y la OTAN infligieron a los pueblos de Afganistán. Sólo hay que mirar a los jeques, déspotas y caudillos que abundan en el Medio Oriente y que, junto con los gobernantes israelíes, actúan como agentes del imperialismo estadounidense. Cuando Obama dice que quiere una “transición ordenada del poder” en Egipto, quiere decir que desea un Egipto “estable”, con el ejército cumpliendo su papel en la región en nombre de Estados Unidos.
La auténtica liberación nacional y social requiere que el proletariado se movilice en una lucha revolucionaria contra los imperialistas y la burguesía nacional. Una revolución proletaria en Egipto tendría un efecto electrizante entre los obreros y oprimidos de todo el Norte de África, el Medio Oriente y más allá. Más de una cuarta parte de todos los hablantes de árabe vive en Egipto, un país de más de 80 millones de habitantes y que tiene al proletariado más numeroso de la región. Ya han estallado protestas desde Marruecos hasta Jordania y Yemen —estados clientes de EE.UU.— en solidaridad con las masas egipcias y en contra de sus propios gobernantes déspotas. El 12 de febrero, en Argel cerca de 35 mil policías se lanzaron sobre una protesta de diez mil manifestantes que exigían la renuncia de Abdelaziz Bouteflika y arrestaron a cientos.
En Gaza, miles se movilizaron tras la renuncia de Mubarak, ondeando banderas palestinas y egipcias, y deseando desesperadamente que un nuevo régimen egipcio alivie su hambruna. Antes del 11 de febrero, tanto Hamas en Gaza como la Autoridad Palestina en Cisjordania habían tratado de sofocar toda manifestación de solidaridad. Una revolución socialista en Egipto abriría una perspectiva de liberación nacional y social ante las oprimidas masas palestinas y, al extender una mano de solidaridad obrera al proletariado hebreoparlante de Israel, ayudaría a sentar las bases para destruir desde dentro al estado-guarnición sionista de Israel mediante una revolución obrera árabe-hebrea.
De manera crucial, una revolución proletaria en Egipto encararía inmediatamente la necesidad de extenderse a los países capitalistas avanzados de Europa Occidental y Norteamérica, lo que sentaría las bases para la eliminación de la escasez mediante el establecimiento de una economía socialista planificada al nivel internacional. Como subrayó León Trotsky, dirigente junto con Lenin de la Revolución Rusa, en su libro de 1930, La revolución permanente:
“La conquista del poder por el proletariado no significa el coronamiento de la revolución, sino simplemente su iniciación. La edificación socialista sólo se concibe sobre la base de la lucha de clases en el terreno nacional e internacional...
“La revolución socialista empieza en la palestra nacional, se desarrolla en la internacional y llega a su término y remate en la mundial. Por lo tanto, la revolución socialista se convierte en permanente en un sentido nuevo y más amplio de la palabra: en el sentido de que sólo se consuma con la victoria definitiva de la nueva sociedad en todo el planeta”.
¡Romper con el nacionalismo burgués!
La presente situación en Egipto ofrece una apertura extraordinaria para que los marxistas planteemos una serie de demandas transicionales que vinculen las actuales luchas de la clase obrera y los oprimidos con la conquista del poder proletario. Pero prácticamente toda la izquierda internacionalmente se ha limitado ha ofrecer un vacuo aplauso a lo que llama la “Revolución Egipcia”. Esto queda ejemplificado por el Workers World Party [Partido Mundo Obrero] de Estados Unidos que, cuando el ejército asumió el control del país el 11 de febrero, publicó un encabezado que decía: “El WWP se regocija junto con el pueblo egipcio”.
En Egipto, el grupo Socialistas Revolucionarios (SR), inspirado por el Socialist Workers Party británico del fallecido Tony Cliff, emitió una declaración el 1º de febrero llamando a que los obreros egipcios “¡usen su poder y la victoria será nuestra!” Pero esto no era un llamado a que la clase obrera luchara por el poder. Por el contrario, los SR disuelven a la clase obrera en la exigencia no clasista de “todo el poder al pueblo” y en la consigna de “revolución popular”. Cuando dicen “¡Abajo el sistema!”, los SR identifican al “sistema” con el régimen de Mubarak, no con el orden capitalista. En toda la declaración no se menciona siquiera la palabra “socialismo”. Tampoco hay la menor indicación de oposición a los demócratas liberales burgueses como ElBaradei, la reaccionaria Hermandad Musulmana o el extendido nacionalismo que sirve para atar a los explotados y oprimidos con la burguesía egipcia. De hecho, los SR apelan al craso nacionalismo egipcio al declarar: “La revolución debe restaurar la independencia de Egipto, su dignidad y su papel dirigente en la región”.
En medio de las rampantes ilusiones en el ejército, los SR se quejaban de que “éste ya no es el ejército del pueblo”. El ejército de los regímenes capitalistas de Nasser, Sadat y Mubarak no fue nunca el “ejército del pueblo”. ¡Ahora, estos reformistas están promoviendo incluso a la odiada policía, regocijándose en su declaración del 13 de febrero de que “la ola de la revolución social se ensancha día con día conforme nuevos sectores se unen a las protestas, incluyendo a los policías, los mujabarín [agentes de inteligencia] y los oficiales de policía”! Tan profundas son las ilusiones de los SR en la benevolencia del estado capitalista que abrazan a los carniceros, violadores y torturadores del régimen, las mismas fuerzas que por años han aterrorizado a la población, que en las últimas semanas han asesinado a más de 300 manifestantes y que el 2 de febrero ayudaron a organizar el asalto a la Plaza Tahrir.
La clase obrera debe tomar la dirección
Los jóvenes egipcios que iniciaron la “Revolución del 25 de enero” han sido aclamados por todos, desde los opositores burgueses hasta los medios de comunicación estatales que, hasta la caída de Mubarak, los habían denunciado como agentes extranjeros. Entre estos jóvenes, en su mayoría pequeñoburgueses, un buen número estuvo animado no sólo por sus propios reclamos, sino particularmente por el inquieto proletariado egipcio, que en la última década ha participado en una ola de luchas que ha abarcado a más de dos millones de obreros que han tomado parte en más de tres mil huelgas, plantones y demás acciones. Éstas se llevaron a cabo desafiando a la corrupta dirigencia de la Federación Sindical Egipcia, que Nasser estableció en 1957 como brazo del estado.
En el fondo, la pequeña burguesía —una clase intermedia que abarca muchas capas con intereses diversos— es incapaz de postular una perspectiva coherente e independiente, y necesariamente caerá bajo el influjo de una de las dos clases principales de la sociedad capitalista: la burguesía o el proletariado. Entre estos jóvenes militantes, que mostraron una increíble valentía al enfrentar al régimen de Mubarak, los que estén comprometidos a luchar en nombre de los desposeídos deben ser ganados al programa revolucionario e internacionalista del trotskismo. Estos elementos serán críticos para forjar un partido revolucionario que, como los bolcheviques de Lenin, se fundará mediante la fusión de los obreros más avanzados con intelectuales desclasados.
En oposición a una perspectiva proletaria y revolucionaria, los reformistas del Secretariado Unificado (S.U.) presentan la democracia burguesa como el fin último de la lucha. En un artículo de enero de 2011 publicado en Internet bajo el título “Las revoluciones están en marcha en Túnez y Egipto”, el S.U. exige “iniciar un proceso de elecciones libres para una Asamblea constituyente”, presentando esto como parte de un “programa de un gobierno democrático que estaría al servicio de los obreros y la población”.
Ningún gobierno “estaría al servicio de los obreros y la población” sin el derrocamiento de la burguesía. Como escribió Lenin en sus “Tesis sobre la Asamblea Constituyente” de diciembre de 1917: “Todo intento, directo o indirecto, de plantear la cuestión de la Asamblea Constituyente —desde un punto de vista jurídico, formal, dentro del marco de la democracia burguesa corriente, sin tener en cuenta la lucha de clases y la guerra civil— es una traición a la causa del proletariado y la adopción del punto de vista de la burguesía”. Estamos por que los obreros y campesinos expulsen a los funcionarios del gobierno nombrados desde arriba. Exigimos el fin de la prohibición de los partidos políticos y llamamos por una asamblea constituyente revolucionaria basada en el sufragio universal. Lograr esta demanda requiere una insurrección popular que derroque el régimen militar. Al mismo tiempo, los marxistas deben luchar por organizaciones obreras masivas e incluyentes como órganos embrionarios del poder estatal proletario.
Nuestro propósito es ganar a los oprimidos y desposeídos al lado de la clase obrera, contraponiendo su poder social y liderazgo a todas las alas de la burguesía nacional egipcia y luchando por arrancar a las masas de sus ilusiones en la democracia burguesa. A lo largo de las huelgas de la última década y durante el actual levantamiento, los obreros formaron comités de huelga y otros organismos para coordinar sus acciones. Estos órganos de lucha plantean directamente la necesidad de sindicatos independientes del estado capitalista y todas las fuerzas burguesas. Hoy, existe una base palpable para impulsar la perspectiva de construir organizaciones obreras más amplias. Éstas incluirían comités de huelga conjuntos, que reúnan obreros de diferentes fábricas en huelga; guardias de defensa obreras, organizadas independientemente del ejército para defenderse contra los golpeadores y rompehuelgas del régimen; y comités populares basados en la clase obrera que se encarguen de la distribución de alimentos y otros bienes ante la escasez y la corrupción del mercado negro.
El surgimiento de estas organizaciones, culminando con consejos de obreros, plantearía la cuestión de qué clase gobierna la sociedad. Al actuar como un pivote en torno al cual millones de trabajadores estén unidos en sus luchas contra los explotadores, los consejos de obreros, como los soviets que surgieron durante la Revolución Rusa, serían órganos de poder dual, que competirían por el poder con la burguesía. Sólo cuando la clase obrera se erija como un contendiente serio por el poder, la base conscripta del ejército, extraída en su gran mayoría de la clase obrera y el campesinado, podrá ser escindida de la oficialidad burguesa y ganada al lado del proletariado.
¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Si bien las protestas en Egipto han estado centradas en exigencias seculares y democráticas, las imágenes de las protestas muestran repetidas sesiones de rezos —no sólo islámicos, sino también coptos en la Plaza Tahrir el domingo 6 de febrero, “Día de los Mártires”—. La religión es omnipresente en Egipto, promovida por los islamistas, la iglesia copta y el gobierno, cuyo argumento se puede resumir así: si no pueden tener comida, que tengan a Dios. Esta profunda religiosidad pesa como una roca sobre las mujeres, cuyas condiciones de vida se han deteriorado en las últimas décadas. Cualquier organización socialista que no asuma la lucha por la liberación de la mujer en Egipto será una farsa y un obstáculo para la liberación humana.
La mayoría de las mujeres que salieron a la Plaza Tahrir y otros lugares de Egipto llevaban la mascada que cubre el cabello y el cuello (hijab). Más del 80 por ciento de las mujeres egipcias lleva el hijab —no por ley, sino forzadas por una norma social basada en el oscurantismo— para consternación de muchas de sus madres, que décadas antes lucharon por quitárselo.
La opresión de la mujer forma parte del núcleo de la sociedad egipcia. De igual forma que el predominio de la religión, ésta tiene sus raíces en el atraso del país, el cual es reforzado a su vez por la subyugación imperialista. La ley egipcia codifica esta opresión. La constitución declara: “El Estado garantizará la coordinación de los deberes de la mujer para con su familia y su trabajo en la sociedad” y “la fuente principal de la legislación es la Jurisprudencia Islámica (Sharia)”. La poligamia es legal, al igual que el repudio (en el que un hombre puede divorciarse de su esposa simplemente diciéndole “me divorcio de ti”). El aborto es ilegal, con muy pocas excepciones, y la mujer está subordinada por ley a su padre o a su esposo. La ley egipcia trata el adulterio del hombre y de la mujer de maneras muy diferentes, siendo el segundo mucho más grave.
Aunque es ilegal, la mutilación genital femenina prolifera, tanto entre musulmanes como entre cristianos. Según la Organización de las Naciones Unidas, el 96 por ciento de las mujeres entre los 15 y los 49 años de edad han sufrido la mutilación genital. Los “asesinatos de honor” también son rampantes entre los musulmanes y los cristianos, aunque las estadísticas son imposibles de encontrar ya que éstos no se reportan o se reportan como suicidios. Una rápida ojeada al cine y la televisión egipcios basta para mostrar hasta qué punto esta barbaridad es una tradición valorada y respetada. La ley egipcia contiene excepciones atenuantes al castigo del homicidio, que permiten a los jueces reducir las sentencias de los hombres que asesinan a mujeres como resultado de “crímenes pasionales”.
La valerosa socialista y feminista egipcia Nawal El-Saadawi ha escrito numerosas obras sobre la opresión de la mujer en el Medio Oriente. En su clásico de 1980, The Hidden Face of Eve [La cara oculta de Eva], habla de la arraigada obsesión con el “honor”:
“La sociedad árabe aún considera que la fina membrana que cubre la apertura de los órganos genitales externos es la parte más preciada e importante del cuerpo de una niña, mucho más valiosa que un ojo, un brazo o una pierna. Una familia árabe no sufre tanto si una chica pierde un ojo como si pierde la virginidad. De hecho, si una niña pierde la vida, sería una catástrofe menor comparada con la que sería si pierde el himen”.
Al mismo tiempo, las mujeres conforman una parte decisiva de la clase obrera, donde han desempeñado un papel dirigente en las huelgas de la última década, especialmente en la industria textil. Una de las más dramáticas fue la huelga textil de diciembre de 2006 en Mahalla al-Kobra. Más de 20 mil trabajadores pararon. Y fueron mujeres quienes la dirigieron, iniciando la huelga mientras los hombres seguían trabajando. Durante su protesta a las afueras de la fábrica, comenzaron a corear: “¿Dónde están los hombres? ¡Aquí están las mujeres!” Esto tuvo el efecto deseado, pues los hombres se les unieron, lanzando una de las huelgas más grandes que Egipto haya presenciado en años.
Puede que la mujer egipcia sea la esclava de los esclavos, pero también es una parte vital de la misma clase que sentará las bases materiales de su liberación al romper las cadenas del atraso social y el oscurantismo religioso mediante la revolución socialista. Como enfatizó Trotsky en un discurso de 1924, “Perspectivas y tareas en el Lejano Oriente”, “no habrá mejor comunista en Oriente, ni mejor combatiente por las ideas de la revolución y del comunismo, que la mujer obrera que ha despertado”.
La bancarrota del nacionalismo egipcio
Durante mucho tiempo, los gobernantes egipcios se han aprovechado de que las fronteras modernas de su país, de manera única en el Norte de África y el Medio Oriente, son similares a las antiguas. Esto supuestamente confirma la creencia de que la nación egipcia se remonta a los albores de la civilización. En realidad, el nacionalismo egipcio es producto de la obra modernizadora de principios del siglo XIX del gobernante otomano albanés Mohammed Ali, quien creó las primeras escuelas seculares, estableció el primer ejército nacional y sentó las bases para el surgimiento de una burguesía nacional. Sin embargo, Egipto siguió subyugado por las potencias coloniales europeas.
La fuerza de la mitología nacionalista egipcia también ha podido verse en la adulación al gobierno del coronel Nasser, un caudillo nacionalista de izquierda, en la que ha participado buena parte de la izquierda. Un elemento central de la fe popular en el ejército es el hecho de que el régimen de Nasser marcó la primera vez que los egipcios gobernaban el país desde la conquista persa en el año 526 antes de nuestra era. Desde que Nasser tomó el poder en 1952 todos los gobernantes egipcios han salido del ejército.
El ejército egipcio también es el único en el mundo árabe que ha logrado acertarle un golpe severo al ejército israelí, durante la guerra árabe-israelí de 1973 (tras haber sufrido una derrota humillante en 1967). Hablando de cómo el ejército “ya no es el ejército del pueblo”, el grupo de los Socialistas Revolucionarios escribió en su declaración del 1º de febrero: “Este ejército ya no es aquel que derrotó al enemigo sionista en octubre de 1973” (la guerra terminó en un empate). De hecho, la guerra de 1973, así como la de 1967 y la de 1948, no fue sino una batalla entre dos potencias regionales por sus propios intereses, en la que el proletariado no tenía bando. En cambio, la clase obrera internacional tenía el deber de defender a Egipto contra el ataque imperialista durante la guerra de 1956, que comenzó después de que Nasser nacionalizara el Canal de Suez.
En cuanto a Israel, no hay duda de que el estado sionista es el enemigo brutal de las masas palestinas, y exigimos la retirada inmediata de todas las tropas y colonos israelíes de los territorios ocupados. Pero también lo son los gobernantes árabes, que tienen las manos manchadas con la sangre de decenas de miles de palestinos. La liberación social y nacional de los palestinos no sólo requiere barrer con el estado sionista, sino también derrocar a los gobernantes capitalistas árabes en Jordania, donde la mitad de la población es palestina, y en el resto de la región. Entendemos que no será una tarea fácil arrancar al proletariado hebreo parlante de las garras del sionismo; pero cualquier perspectiva para Israel que rechace la revolución obrera árabe-hebrea condena a las masas palestinas a la opresión nacional.
El apoyo al nacionalismo árabe ha llevado a derrotas sangrientas del movimiento obrero en todo el Medio Oriente, y de manera notable en Egipto, donde Nasser llegó al poder apoyado por los estalinistas egipcios. Al llegar al poder, Nasser trató de apelar a Estados Unidos, pero fue rechazado; entonces volvió los ojos al estado obrero degenerado soviético en busca de asistencia financiera, militar y política. Al mismo tiempo, para consolidar su dominio, suprimió a los comunistas, a los cuales apresó, torturó y asesinó. Pero incluso mientras esto ocurría, el Partido Comunista siguió apoyando a Nasser y en 1965 se liquidó en su Unión Socialista Árabe.
Detrás de esta abyecta capitulación estaba el esquema estalinista de la “revolución por etapas”, que pospone la revolución socialista para un futuro indefinido mientras en la primera etapa, la “democrática”, el proletariado se subordina a una burguesía nacional supuestamente “antiimperialista”. La historia ha demostrado que la “segunda etapa” consiste en asesinar a los comunistas y masacrar a los obreros. Millones de obreros que buscaron la dirección de los partidos comunistas en Irak, Irán y otros lugares fueron traicionados por sus falsos líderes estalinistas. En Egipto, esta traición se presentó como apoyo al “socialismo árabe” de Nasser.
De hecho, el “socialismo árabe” era un mito que consistía en un capitalismo con una fuerte inversión estatal. Estaba diseñado para suprimir al proletariado, que se había lanzado a luchas sustanciales en el periodo que siguió a la Segunda Guerra Mundial, incluyendo luchas contra la ocupación británica. El papel que Nasser le confería a los obreros quedó capturado en su declaración: “Los obreros no exigen; nosotros damos”. A cambio de la pasividad del proletariado, Nasser implementó varias reformas que aumentaron los salarios y redujeron el desempleo. Sin embargo, con el tiempo, la inversión estatal terminó por agotarse, y ya no quedó mucho para “dar”.
Tras la llegada de Sadat al poder en 1970, los comunistas quisieron reorganizarse. Sadat respondió desatando a la Hermandad Musulmana para que los aplastara de manera efectiva. También expulsó a los asesores soviéticos (tras haber usado el armamento soviético contra Israel en la guerra de 1973) e instituyó la política de “puertas abiertas” a la liberalización económica, recortando los subsidios alimenticios y de otros tipos como un medio de enfrentar el estancamiento económico. Mubarak llevó esto aún más lejos y más profundo con su programa neoliberal de privatizaciones masivas. En contraste con las ilusiones populares, Mubarak no representó una ruptura con el nasserismo, sino su legado. Bajo Nasser, Sadat y Mubarak, Egipto ha permanecido subyugado al mercado mundial imperialista y sus dictados. La diferencia real entre Nasser y Mubarak se remite a que, mientras el primero era un gobernante bonapartista genuinamente popular, el segundo era ampliamente odiado.
Si el poderoso y combativo proletariado egipcio ha de ponerse a la cabeza de los oprimidos para luchar por su propio gobierno, debe romper con sus ilusiones nacionalistas. Lo que hoy se plantea con urgencia es la construcción de un partido obrero, sección de una IV Internacional trotskista reforjada, que luche por un Egipto proletario, como parte de una federación socialista del Medio Oriente.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/egipto.html
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